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viernes, 2 de diciembre de 2016

"Hiper-multi-conectados"



         Sucede muy pocas veces pero si te alejas demasiado, desconectas. Al principio se debe a la necesidad de descansar del hartazgo de la información a tu alrededor: Fulanita está con menganito ahora mismo en aquel lugar tomando un café frío. Frío porque primero hay que subir las fotos a facebook, instagram, twitter y por último a yelp, para quejarse del café templado. Zetano acaba de comprar unas botas y las enseña al mundo como si de un trofeo se tratase, ni siquiera las ha recibido cuando ya está sondeando públicamente las siguientes compras, pregunta constantemente si nos gusta la previa selección que se curra con unos collages. Él se lo puede permitir. Fulano también es obsesivo, pero tiene una fijación distinta, él es del partido político tal y del equipo de fútbol cual y necesita hacer campaña cada día, como un talibán, llegando a confeccionar un recio ideario, en el que todos sus allegados debemos entrar sí o sí. ¡Ah! Me olvidaba de esa amiga afable que siempre tiene consejos para ti, la que es pro-vida, la que cree en la naturopatía, reiki, las flores de bach (muy importantes para corregir emociones como la envidia y los celos) sin olvidar la gran homeopatía. Es tan saludable ella... que es capaz de beberse, sorbo a sorbo, el agua del mar en una especie de orgía llamada el día de la gran dilución.
       Como decía, al principio, dejas de interactuar con la gente, sobre todo en las redes sociales; no te expresas, ya no comentas y vas eliminando conocidos-desconocidos (te sorprendes de lo poco que los conocías), después bloqueas publicaciones de animales muertos, de heridas abiertas, y de alguna manera, dejas de recibir y alimentar toda esa información.
Y luego sobreviene el silencio.
      El silencio es apacible. Uno puede pensar y eso facilita mucho el trato con uno mismo. El sosiego es bueno, ya era positivo antes de estar hiper- multi-conectados (sí, me lo acabo de inventar). Entonces no había necesidad de estar informados al minuto de completamente todo. Los estímulos se sucedían en el tiempo de manera pausada, y eran fáciles de digerir. Tú ibas hasta la información y no al contrario.
      Con el tiempo, te das cuenta de que solo eres un espíritu, puede que alguien haya visto tu sombra alguna vez, la sombra de un viejo amigo de antes de la guerra. Es muy difícil evitar esa sensación de invisibilidad, de inexistencia...
     Tal vez, en el pesado silencio de la noche, a alguien también le incordie el discurso de este apagado corazón.




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